R.E.L.

Amar y Morir

Lo publiqué el sábado, 10 de febrero de 2007
"El amor es fuerte como la muerte", así dice el cantar de los cantares. En el lenguaje cristiano amar y morir son cosas que van muy de la mano y es que realmente amar es dar la vida, en algunos casos es dejarse matar. Por eso les dejo esta canción de un amigo mío que no es muy cristiano pero tiene más o menos el mismo concepto que yo tengo del amor. La gente pide muchas cosas para sentirse amada, yo solo pido que den la vida por mí.

Contigo de Joaquín Sabina

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecinas con pucheros;

yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;

yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero,
corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas

y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,

no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzanados veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin ti.

No me esperes a las doce en el juzgado;

no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;

yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero,
muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

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Mátame

Lo publiqué el jueves, 1 de febrero de 2007
De cantante, poeta y loco todos tenemos un poco....

Mátame al doblar la esquina,
cuando te haga falta,
cuando ya no puedas resistir tus ganas,
cuando ya no te quede nada.

Mátame cuando no puedas olvidarme,
para recordarme más,
para quedarme contigo,
para que no escape de tu lado jamás.

Mátame como sabes hacerlo,
como siempre lo soñé,
con la mirada que no conozco,
y con los sueños de tu ayer.

Mátame con lo que tengas,
con las fuerzas que te preste,
con todo lo que te di,
para volver a ti cuando ya no este.

Mátame con besos, caricias y abrazos,
destrózame en pedazos,
para cuando resucite,
pueda despertar en tu brazos.

.... por favor no me oigan cantar!

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Borrón y cuenta vieja!

Lo publiqué el miércoles, 31 de enero de 2007
La poesía y la música popular nos han obsequiado un sinnúmero de obras acerca de la actividad más difícil (según los románticos) que puede realizar un ser humano: Olvidar.

¿Pero que cosa es el olvido? ¿Hasta donde queremos llegar cuando intentamos olvidar un amor? ¿Se puede olvidar o simplemente fingimos haberlo hecho?

Olvidar sería simplemente no volver a recordar algo o alguien. Pero no existe la amnesia sentimental, el recuerdo siempre esta ahí, lo que va a cambiar es la forma de recordar. Muchos experimentamos con tantos métodos para olvidar, a veces tratamos de alienarnos, estar mas ocupados de la cuenta, salir con otra persona, matamos las penas con alcohol o con cualquier otra sustancia que nos dé la sensación de que ese recuerdo ya no está. Pero no se obtiene nada intentando olvidar, pues ya con el intento estamos recordando, nos estamos proponiendo hacer algo que tiene que ver con esa persona, de alguna forma intentamos hacerle un favor o una maldad con olvidarla.

Para muchos el olvido es signo de superación y esta es la mejor forma de verlo. Olvidar es rebasar una etapa, voltear la página, seguir adelante, ver que aun estamos vivos y que ningún recuerdo nos hará infelices y que cualquier tiempo pasado no necesariamente fue mejor.

Todo esto suena muy bonito y esperanzador, pero ya alguno dirá que no es fácil. Claro que no lo es! Si fuera fácil ni siquiera tendríamos que esforzarnos, simplemente olvidáramos y punto. Pero primero lloramos, nos desilusionamos, vivimos en el despecho, odiamos, perdonamos, fingimos, hacemos un segundo y hasta tercer intento de volver y luego repetimos el ciclo hasta que vemos que no tiene sentido y luego la vida nos cambia y de momento se va el recuerdo.

El tema del olvido es tan contradictorio como este mismo articulo, todos sabemos aconsejar para que otro olvide, mas el olvido no es ni como lo pintan ni como lo cantan. Es difícil.
Usted si que se olvidará de este articulo pero no se olvidará de aquello que usted no quiere recordar al menos que se acuerde de lo que le he escrito. Es más... mejor olvídelo!

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